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La Glorieta de los Toreros se encuentra en el parque de María Luisa de Sevilla. Al igual que otros muchos proyectos realizados de cara a la Exposición Iberoamericana de 1929, es de carácter regionalista. Cuenta con una fuente y unos bancos decorados con azulejos. Fue realizada en 1929.
Inmediatamente detrás de la glorieta de los Hermanos Álvarez Quintero, en un nivel más bajo y entre naranjos, setos de pitosporos, de boj y unos altos eucaliptos, Sevilla tuvo un delicado recuerdo al construir la Fuente de los Toreros.
En la época romántica del siglo XIX, a los monumentos religiosos, regios y militares les suceden, en la mayoría de parques y jardines públicos, otros recuerdos ofrecidos a artistas de todas clases. Entre esos artistas, el actor es entonces apreciado, y como no podría haber sido en otro lugar, en nuestro país el torero se convierte asimismo en personaje importante.
El espacio que ocupa la Fuente de los Toreros es más bien reducido. Su forma es circular. En el centro, del nivel del suelo y hasta la fuente descienden cuatro gradas revestidas de azulejos policromados. Y entre ese círculo central y el resto de su forma, un paseo interior y cuatro bancos con respaldo terminados por pilastras, abiertos por otros tantos pasos.
Todo de obra y asimismo alicatado con pequeñas baldosas, cuya decoración consiste en una variedad de asuntos seriados que representan retratos de toreros, personajes del siglo XVIII y tipos populares del XIX y del XX, como una mujer con toca blanca, un hombre con sombrero calañés, cantaores, guitarristas, gitanos, armados y seises, toreros, picadores, nazarenos... Toda una Andalucía castiza.
La glorieta fue totalmente restaurada en el transcurso del año 2002 según proyecto del arquitecto D. Francisco González de Canales.