Martín Lagares

Martín Lagares (La Palma del Condado, 1976). Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Cuenca, que fue faro de la renovación del arte español de la segunda mitad del siglo XX desde su Museo de Arte Abstracto, Martín Lagares se nutrió allí de una concepción del arte como lenguaje siempre por explorar, lenguaje que precisa estar en permanente tensión, entre la forma y la materia, la razón y el corazón, la lógica y el instinto.

Martín Lagares trabaja fundamentalmente con barro, terracota, resina, bronce…, materiales de la inmanencia, lejanos a la nobleza del mármol y su obstinación divinizadora o de trascendencia. Nada es casual. Son los materiales más propicios para generar la tensión creadora y fuertemente expresiva a que aspira su escultura. Decía José María Moreno Galván sobre Pablo Serrano que: “No puede evitar ser hijo de Fidias tanto como del barro.” Y algo similar podríamos decir de Martín Lagares, por ese abrazo antes mencionado entre la informa de la materia y el instinto de la forma que acontece en su obra. Juego entre la informa, por su condición gestual y expresiva, y lo formal, porque todo volumen no puede dejar de ser forma y porque la forma es el límite del vacío. Esta lucha entre forma y expresividad es la clave estética de Martín Lagares, sin vencedores, pese a la aparente victoria de lo expresivo. Como escultor, procura inyectar a cada obra desde sus manos todo su caudal de sentimientos, emociones y raciocinios, dejando su huella casi con violencia expresiva. Pero no debemos confundir este énfasis en lo subjetivo y lo expresivo con una renuncia a la forma, ni a la búsqueda de la dimensión. En la tensión, como decíamos, está su clave estética, en su apuesta por la grandeza de lo inacabado, por la belleza inscrita en la imperfección, por el vínculo inescrutable entre forma y expresión.

Monumento a San Juan Bosco

El 31 de Enero de 2015, festividad de San Juan Bosco, se inauguró este monumento a San Juan Bosco, obra del escultor Martín Lagares. El monumento esta ubicado en la isleta que separa la plaza San Martín de Porres del mercado de San Gonzalo, justo al otro extremo donde se ubica el tranvía.

Con una altura de 1,85 metros, el monumento, elaborado en resina, representa al santo salesiano escoltado por un niño y una niña, y estará situado sobre una base o pedestal de 2,40 metros de altura de ladrillo visto, con una inscripción realizada en cerámica.